Cómo reducir un 80 % la principal complicación quirúrgica del cáncer de esófago

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El cáncer de esófago junto al de estómago constituyen en conjunto el sexto tipo de tumor maligno más frecuente en España. Solo en 2017 se diagnosticaron 10.523 nuevos casos en todo el país (8.248 de estómago y 2.239 de esófago), según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). La cirugía es el tratamiento más frecuentemente indicado para el cáncer de esófago y se trata de una intervención mayor de gran complejidad y alto riesgo. Consiste en extirpar en parte o completamente este conducto, cuya misión es llevar los alimentos y líquidos desde la garganta hasta el estómago. En algunas ocasiones también es necesario seccionar parcialmente en la zona de unión.

Como sucede con muchas cirugías mayores, las complicaciones postoperatorias en cáncer de esófago son frecuentes y, no pocas veces, graves. La más común es de carácter respiratorio, bien por la formación de coágulos o por lesiones en el pulmón durante la intervención.

En cuanto a la cirugía en sí, la principal complicación consiste en problemas con la cicatrización de la anastomosis, es decir, la conexión quirúrgica entre dos estructuras orgánicas. En el caso de esta intervención, sería la reconexión de la parte del esófago libre de cáncer con el estómago.

Un marcador fluorescente

Según explica el doctor Antonio de Lacy, director del Instituto Quirúrgico del mismo nombre en el Hospital Quirónsalud Barcelona, “aproximadamente en un 20 % de las cirugías de cáncer de esófago y estómago se producen problemas postoperatorios con la sutura entre las partes reconectadas. Esto representa un serio problema relacionado con el aporte sanguíneo a los órganos afectados, además de la necesidad de volver a intervenir”. El doctor De Lacy ha sido pionero a nivel internacional en la aplicación en esta cirugía del denominado “verde de Indocianina”, una sencilla y efectiva técnica que reduce hasta en un 80 % el citado problema de cicatrización.

El verde de indocianina (ICG por sus siglas en inglés) es un compuesto soluble fluorescente que se administra por vía intravenosa como método de diagnóstico por imagen en dolencias cardíacas, circulatorias, hepáticas y oftálmicas.

Mayor control intraoperatorio

El doctor Antonio de Lacy, que acumula ya una larga experiencia en esta técnica, subraya que su utilización “aporta al cirujano un mayor control intraoperatorio sobre la evolución ulterior de la anastomosis, ya que nos permite evaluar durante la misma intervención cómo fluye el aporte sanguíneo a los tejidos afectados”.

De hecho, los numerosos estudios disponibles indican que el verde de indocianina “ha cambiado la decisión intraoperatoria en uno de cada diez pacientes y ha disminuido entre dos y tres veces la incidencia de la incorrecta cicatrización”, subraya.

Antonio de Lacy, director del Instituto Quirúrgico del Hospital Quirónsalud Barcelona.

Antonio de Lacy, director del Instituto Quirúrgico del Hospital Quirónsalud Barcelona. (Quirón Salud)

Según las estimaciones del también jefe de servicio de cirugía gastrointestinal del Hospital Clínico de Barcelona, “nuestro número de complicaciones es mucho menor al obtenido en centros de referencia internacionales. Si nos fijamos en la incorrecta cicatrización de la anastomosis esofágica, esta disminuye más de un 80 % respecto al resto de centros especializados, ya que baja del 20 % al 2 %. La duración de ingreso suele ser solo de 4 a 7 días y, ante la ausencia de complicaciones, no existe ningún riesgo de que el paciente vaya a necesitar una bolsa”.

Esta alta tasa de éxito se ve favorecida, además, por otros avances utilizados por el doctor Lacy en la cirugía de esófago. Entre otras, destacan el uso de imágenes 3D y de técnicas laparoscópicas frente a la cirugía abierta, lo que permite que “el paciente se beneficie de una recuperación más rápida, con menor dolor postoperatorio, cicatrices mucho más pequeñas y menos riesgo de infecciones”.

Fuente: La Vanguardia