NUEVA YORK.- América, la región más castigada del mundo por el coronavirus, aún no alcanza el pico de la enfermedad, que se ha cobrado la vida de casi 100.000 personas en el continente, y sus pobladores empiezan a sentir ya el ahogo de la falta de dinero tras la paralización de la economía y la incertidumbre de no saber cuándo llegará la tan anhelada “nueva normalidad”.
En ese sentido, como “urgente” han calificado en Estados Unidos la necesidad de que la economía nacional retome su camino, un clamor que el presidente, Donald Trump, ha tomado como su “caballo de batalla” para intentar quedarse de nuevo con la Casa Blanca en las elecciones del próximo noviembre.
Allí, en donde el virus deja 2,34 millones de enfermos y 121.279 muertos, el secretario de Estado, Mike Pompeo, sostuvo este miércoles que “es importante conseguir que los europeos puedan volver a viajar a EE.UU.” y reconectarse “completamente” con la economía estadounidense.
Para ello, el Gobierno de Trump trabaja con sus aliados en el Viejo Continente para reanudar los viajes pese a las informaciones recientes que apuntan a que la Unión Europea podría no reabrir sus fronteras a viajeros estadounidenses debido a la gran incidencia de la COVID-19 en el país.EFE