Pueblo Dominicano,
Como saben, el pasado jueves tomé la decisión de decretar el cierre de la frontera entre República Dominicana y Haití después de haberse agotado el plazo de 72 horas dado a quienes, de manera ilegal y en franca violación de los tratados fronterizos entre ambos países, no atendieron nuestros legítimos reclamos de parar de forma inmediata la construcción de un canal para desviar las aguas del río Masacre.
Cumpliendo siempre con el compromiso de mantener una rendición de cuentas permanente ante los ciudadanos quiero hoy responder de manera breve y sencilla tres preguntas sobre la situación actual en la frontera con Haití:
¿Cómo hemos llegado hasta aquí?, ¿por qué hemos tomado medidas? y ¿por qué es importante mi viaje a la Asamblea General de las Naciones Unidas de esta semana?
Pero antes de responder estas preguntas es necesario conocer que el río Masacre o Dajabón nace en Loma de Cabrera y de sus 55 km, 9 forman parte de la frontera y solo 2 km entran en territorio haitiano, para desembocar en la Bahía de Manzanillo, en Montecristi. Es en ese pequeño tramo haitiano donde están haciendo la toma. Y es bueno recordar que el 88 % de su caudal fluye por nuestro territorio.
Para nosotros este río tiene una importancia doble: como fuente hídrica para la producción agropecuaria y como límite fronterizo norte de nuestro territorio.
Entonces, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? En agosto de 2018, ciudadanos haitianos iniciaron la construcción unilateral de un sistema de riego, abastecido por las aguas del río Masacre, con el doble objetivo de irrigar grandes plantaciones y vender el agua a pequeños productores.
Pero debemos recordar que además de esta situación coyuntural también tenemos una tarea permanente: sensibilizar a la comunidad internacional para que vaya en auxilio de Haití. Por eso es importante mi viaje de esta semana, porque la solución definitiva está allá y no aquí. El problema de Haití ya no está en Haití, está en manos de la comunidad internacional.
Lo estoy diciendo desde mi primera comparecencia ante la Asamblea General de la ONU en septiembre del 2021 y lo repetiré ahora en mi próxima intervención: no hay solución dominicana al problema haitiano.
A nosotros no se nos puede pedir más de lo que hacemos.
Seguiremos siendo solidarios, pero sin olvidar que nuestra principal responsabilidad es defender los intereses del pueblo dominicano.
Así lo hemos hecho siempre, así lo estamos haciendo, y tengan por seguro que así lo seguiremos haciendo.
















































