SANTO DOMINGO. Seis meses después de ser azotado por dos devastadores huracanes cuyas pérdidas económicas se estiman en US$40 mil millones, Puerto Rico reafirmó esta semana su condición de plaza premium caribeña al montar con éxito dos partidos de las Grandes Ligas, con estadio repleto (39,500 fanáticos) y con la promesa de regresar el próximo año.
Una experiencia que llevó a fanáticos y peloteros dominicanos a reavivar la vieja interrogante de por qué en la isla que más jugadores produce ese tipo de evento es tan difícil de celebrar.
Pero el tranque en la ecuación es el costo de mover de ese circo, una cifra superior a los US$3 millones que pagó solo de bolsa el Grupo Puntacana para montar una parada del PGA Tour en febrero. La liga exige que un promotor garantice una suma de dinero que para el mercado quisqueyano parece muy alta.
En Puerto Rico, ese responsable ha sido Antonio Muñoz Grajales, de la empresa MB Sports, que aseguró al periódico boricua Primera Hora que el costo de llevar a Indios y Mellizos a San Juan fue de US$4 millones (RD$197,6 millones al cambio de la fecha).
Los boletas oscilaron entre los US$20 y US$125, al cambio local RD$988 y RD$6,175. Juanchy Sánchez, que comercializara la Serie del Caribe por 10 años y montara tres ediciones en el país, considera factible pujar por una serie de ese tipo, y pone la condición del estadio como un tema menor.
“Claro que sí (que es posible), si se hace en Puerto Rico, ¿por qué no se puede hacer aquí? Yo sé que aquí hay gente que es capaz de montar ese evento”, dijo Sánchez a DL.
“Claro que se puede recuperar la inversión. Los eventos mientras más cortos son dejan más dinero. Un ejemplo rápido, el Festival Presidente son tres días y eso cuesta más y ellos se lo sacan”, dijo Sánchez, accionista y comercializador de las Águilas Cibaeñas.
Los referentes más cercanos no dejan a Dominicana como una sede atractiva para traer partidos internacionales.
La última visita de la liga al país fue entre el 11-12 de marzo del 2000 cuando en el parque Quisqueya los Medias Rojas se midieron a unos Astros con figuras como Pedro Martínez, Moisés Alou, Jeff Bagwell y José Lima.
Para el choque los boletos costaron RD$1,000 en palcos A, RD$600 en AA, RD$350 en preferencias y RD$50 en gradas, para entonces los precios más alto que se habían cobrado en béisbol en el país. De los 1,411 palcos A 1,200 fueron reservados por la MLB.
Con el dólar estadounidense adquiriéndose a RD$16.05 en esa fecha, los tickets costaban US$63, US$38, US$22 y US$3. Pero solo 4,500 de las 18,000 boletas puestas a la venta fueron adquiridas de acuerdo con el libro Growing the Game: The Globalization of Major League Baseball.
“Creo que es extremadamente abusivo para nuestro país. Probablemente el 80% de nuestra gente no puede pagar esos precios. Creo que debieron ser más bajos”, dijo entonces Pedro Martínez a Alan M. Klein.
Un año antes estuvieron los Expos y los Mets con un escenario no muy diferente. La enorme cantidad de butacas vacías en las últimas dos versiones de la Serie del Caribe (2012 y 2016) también ha dejado dudas sobre el respaldo que puede generar este tipo de eventos.
Fuente: Diario Libre











































