
Gregg Popovich ha empezado a utilizar sus ingeniosos métodos al frente de la selección de Estados Unidos. En una nueva sesión de entrenamiento del equipo estadounidense en Las Vegas, Popovich organizó una serie de concursos de habilidad y prometió un jugoso regalo al vencedor: un coche.
Jugoso, o al menos de entrada, porque nunca detalló el tipo de coche que daría al vencedor. Así, todos los jugadores pensaron que sería un coche real y nunca imaginaron cuál sería el regalo del técnico: una bolsa llena de coches de juguete que provocó las carcajadas de sus estrellas.
Fuente: mundo deportivo










































