La escalada bélica entre Irán e Israel alcanzó un nuevo nivel de tensión este domingo con un ataque iraní dirigido al Instituto Weizmann de Ciencias, uno de los centros de investigación más importantes de Israel, ubicado en la ciudad de Rejovot. Según reportes internacionales, el impacto provocó un incendio en al menos uno de los edificios que albergan laboratorios de alta tecnología, elevando la preocupación sobre los posibles daños a la infraestructura científica del país.
Videos difundidos por la cadena estatal iraní Press TV muestran el presunto momento en que los misiles alcanzan las instalaciones, en lo que Teherán considera una respuesta legítima a los ataques israelíes ocurridos el pasado viernes.
Footage reportedly shows Israel's Weizmann Institute of Science, which was targeted by Iranian missiles
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— Press TV 🔻 (@PressTV) June 15, 2025
El corazón tecnológico de Israel bajo fuego
El Instituto Weizmann ha sido históricamente un símbolo del desarrollo tecnológico y científico israelí, con investigaciones clave en física, química, biomedicina e inteligencia artificial. Su elección como objetivo refuerza el mensaje de Irán: la guerra ya no se limita a blancos militares tradicionales.
La prensa internacional, incluyendo The New York Times, ha confirmado que el ataque dejó daños materiales considerables. Las autoridades israelíes aún no han emitido un informe oficial detallado sobre el estado del complejo ni el posible compromiso de investigaciones sensibles.
Una ofensiva que inició con un ataque sin precedentes
El actual conflicto se intensificó tras el ataque sorpresa lanzado por Israel en la madrugada del 13 de junio. Según Tel Aviv, la operación tuvo como objetivo “eliminar capacidades estratégicas” de Irán, incluyendo plantas nucleares, centros de comando militar, depósitos de misiles y campos de lanzamiento en el oeste del país. Entre las instalaciones afectadas figuran la central nuclear de Isfahán, el puerto de Bandar Abbás y varias refinerías.
El primer ministro israelí calificó la ofensiva como “un éxito rotundo” y declaró que el ejército “golpeó el corazón del programa nuclear iraní”. Sin embargo, los efectos geopolíticos no tardaron en manifestarse.
Una respuesta contundente y globalmente condenada
En represalia, Irán ejecutó un contraataque masivo con misiles balísticos y drones suicidas contra diversos puntos del territorio israelí, entre ellos instalaciones militares, centros de energía y el Instituto Weizmann. La operación iraní fue descrita por Teherán como “una respuesta proporcional y necesaria ante la agresión flagrante de Israel”.
La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación ante la rápida escalada del conflicto. Rusia y China condenaron enérgicamente la ofensiva israelí, señalando que constituye una violación grave del derecho internacional y un acto de desestabilización regional. El presidente ruso, Vladímir Putin, alertó que este tipo de acciones podría desencadenar “consecuencias imprevisibles” e instó a un esfuerzo de mediación para evitar un conflicto mayor.
La misión rusa ante la ONU fue aún más tajante, denunciando que “las aventuras militares de Tel Aviv están llevando a Oriente Medio al borde de una guerra regional de gran escala y de una posible catástrofe nuclear”.











































