EE.UU. lanza primer vuelo de autodeportación voluntaria bajo el plan migratorio de Trump

20 de mayo de 2025

Washington (EFE) – Un total de 64 inmigrantes partieron este lunes desde Houston (Texas) hacia sus países de origen como parte del programa “Proyecto de Regreso a Casa”, impulsado por el gobierno del presidente Donald Trump, en lo que marca el primer vuelo de autodeportación voluntaria bajo esta nueva estrategia migratoria.

El grupo, conformado por 38 ciudadanos hondureños y 26 colombianos, aceptó regresar voluntariamente, según informó la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.

Iniciativa separada de operativos del ICE

Noem enfatizó que este vuelo no forma parte de las redadas ni operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), sino que se realizó bajo un esquema voluntario a través de la aplicación CBP Home, diseñada para gestionar salidas legales y programadas del país.

A todos los participantes se les otorgó asistencia logística y un estipendio de 1.000 dólares, además de la posibilidad de regresar legalmente a Estados Unidos en el futuro, aunque los mecanismos concretos aún no han sido detallados por la administración.

Apoyo adicional en sus países de origen

Los 38 hondureños fueron recibidos bajo el programa “Hermano, Hermana, Vuelve a Casa”, que les brinda un bono de 100 dólares adicionales, cupones alimentarios y ayuda para la reinserción laboral.

En Colombia, los retornados recibieron asistencia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y del Departamento para la Prosperidad Social (DPS), que ofrecen servicios sociales básicos y orientación para su reintegración.

Advertencia a quienes permanezcan sin documentos

Durante su anuncio, Noem reiteró el mensaje del Gobierno: quienes opten por autodeportarse recibirán apoyo y mantendrán abiertas las puertas para regresar legalmente, mientras que aquellos que permanezcan en situación irregular enfrentarán multas, detención, deportación forzada y la prohibición definitiva de volver a ingresar al país.

Este vuelo representa el primer paso tangible de la renovada política migratoria de Trump, que prioriza medidas voluntarias con incentivos financieros, pero con fuertes advertencias para quienes no se acojan al plan.