
Los seguidores de Trump lucen vestidos con numerosos símbolos patrióticos o con disfraces de superhéroes, mientras que sus adversarios han traído cacerolas y utensilios de cocina con intención de silenciarlos mientras dure la concentración.
Paulina Farr viajó a la ciudad desde los suburbios de Long Island para “mostrar su apoyo a nuestro presidente Trump”. La enfermera jubilada dijo a la AFP que también estuvo en el asalto del 6 de enero al Capitolio en Washington por los partidarios de Trump, y calificó la protesta de este martes como “tremendamente diferente.” Ella prometió seguir presionando: “Sabemos la verdad. No tengo miedo”.
“Ya me han atacado varias veces”, dijo a la AFP Laurie Biter, una manifestante habitual contra Trump. Esta mujer de 64 años elogió los cargos contra Trump, pero añadió que “no es solo una acusación que pasa por un tribunal”. Según sostuvo, “es una acusación que nosotros, como personas de buena conciencia, tenemos que presentar”.
La muchedumbre era pequeña en comparación con las protestas de Nueva York, que suelen congregar a miles de personas. Y los temores de que las turbas descontroladas pudieran obligar a la policía a cerrar zonas de la ciudad resultaron infundados, ya que las medidas de seguridad solo alcanzaban un par de manzanas.
El alcalde Eric Adams advirtió contra posibles excesos de los partidarios de Trump: “No toleraremos violencia ni vandalismo de ninguna clase”, dijo, y advirtió de que la Policía arrestará a quien así lo haga, “sin importarnos quien seas”. Adams citó expresamente a la congresista Taylor Greene, conocida trumpista “por difundir la desinformación y los discursos de odio”, y le advirtió: “Mientras estés en la ciudad, compórtate de la mejor manera”.
Fuente: INFOBAE















































